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¿Cuál es la esperanza de Su llamado?

Antes de que podamos decir en qué consiste esa esperanza, conviene plantear aspectos de Su llamado: qué puede ser y dónde puede estar. Hasta entonces, sea lo que sea y dondequiera que se encuentre, podremos saber cuál es la esperanza del nuestro, pues aquellos que están en Cristo, se identifican con Él muy estrechamente. De hecho, en eso consiste su bautismo. Así que vamos al tema.

Nuestra pregunta inicial viene de Efesios 1:18. En el versículo 20 leemos acerca de Cristo siendo resucitado de entre los muertos, estando sentado a la derecha de Dios en los cielos, por encima de todos los principados, autoridades, potestades, señoríos, dominaciones, y sobre todo nombre que pueda ser mencionado, tanto en esta era como en la que está por venir. Todas las cosas están puestas bajo Sus pies y Él es la Cabeza de todo sobre la iglesia. Esta iglesia es Su cuerpo, Su plenitud.

Por favor toma nota de que aquí no se dice nada acerca de Cristo apareciendo como "un ilustre sacerdote" en los cielos; ahí no dice que Él tomará el trono de Su padre David, o que Él será el Rey de reyes y Señor de señores. De hecho, Él ya era todo eso en la providencia de la promesa divina y quienes estaban en Él, desde esa providencia, previsión o Plan de Dios recibirían posteriormente la esperanza de tener un lugar en la tierra prometida a Abraham; (con el tiempo) ellos buscarían un gran reinado milenario aquí en la tierra, y si fueran vencedores buscarían una posición predominante bajo el gran Rey. Buscarían asímismo Su venida y el también llamado rapto, como parte de esa esperanza.

Pero no hay mucho contexto que nos refiera a eso en Efesios 1, y entonces tales asuntos (materiales o terrenos) de otra providencia, posiblemente no puedan ser considerados como una parte de Su llamado, y siendo éste el caso, tales cosas no pueden ser tampoco parte de nuestra esperanza.

Nuestra esperanza, entonces, está definitivamente vinculada con Su presencia en los lugares celestiales -sentándonos juntos, en Jesucristo, en dichos lugares celestiales. Si sufrimos (soportamos) con Él, debemos también reinar con Él -esto, junto a principados y potestades, en los lugares celestiales.

Ya que hemos sido elegidos para caminar a un nivel tan alto de nuestro llamado, con ese punto de vista, ¿hemos hecho nuestro llamado y elección seguras? Más aún; la esperanza de Su llamado está conectada con una promesa hecha en Él antes de los tiempos, respecto a la vida eterna. Esto no tiene nada que ver con la promesa hecha a Abraham. No se menciona en ninguna parte en relación con la providencia de la promesa.

La razón es porque la promesa de la vida eterna que es en Cristo Jesús, tiene que ver con toda la creación, no sólo con la tierra. En toda la creación están incluidos los lugares celestiales. Y este misterio no fue revelado sino hasta Efesios 3:6, 2 Timoteo 1:1 y Tito 1:2. Ojo: esto tiene que ver con la iglesia, no con el reino. Entendámoslo. Hay una diferencia.

Nosotros hasta ahora no vemos al Señor conociendo Su esperanza en su totalidad, puesto que Él aún comparte el trono de Su Padre. Pero un día Él se manifestará en gloria, no sin la iglesia que es Su cuerpo y de la cual Él es la Cabeza. Así que, de nuevo, nuestra esperanza está estrecha e íntimamente ligada con la de Él. Así que nosotros no podemos saber cuál es la esperanza de nuestro llamado, hasta que primero hayamos aprendido cuál es la esperanza de Su llamado. ¿Por qué toda la confusión sobre esto? La confusión es por ignorancia.

En Efesios 1:18, Pablo ora para que podamos llegar a conocer cuál es la esperanza de Su llamado. Naturalmente, por eso, nuestra pregunta será entonces: ¿Cuál es la esperanza de Su llamado?

Somos preparados por la voluntad del Padre (1:4), la obra del Hijo (1:7), y el testimonio de el Espíritu (1:13). Esto forma un fundamento, es la base, para esa oración. Al principio de su oración, Pablo pide que seamos preparados por 3 dones: espíritu de sabiduría, revelación en el conocimiento y ojos instruidos o iluminados.

Las 3 partes principales de la oración son: que podamos conocer cuál es la esperanza de Su llamado, cuál la riqueza gloriosa de Su legado y cuál la grandeza de Su poder. Todas ellas proporcionan un escenario para nuestra pregunta, ¿Cuál es la esperanza de Su llamado?

Hubo un tiempo en que los creyentes gentiles (no hebreos) que acudían a la Sinagoga, no tenían esperanza (2:12). La esperanza en ese entonces sólo le pertenecía a Israel. Después de Hechos 10, los gentiles, por fe, mediante la gracia, podían participar en la "esperanza de Israel", pero en la práctica, el creyente gentil de esa época estaba materialmente sin esperanza. Incluso en Hechos 28, Pablo estaba afianzado por la esperanza de Israel, aún después de predicar a los gentiles por tantos años. Y esa era la esperanza personal de Pablo. Así que hubo un tiempo o una temporada en la que los gentiles estaban sin esperanza. Pero ahora, en Efesios 2:13 se señala el cambio, y desde ese momento los creyentes gentiles han podido tener "esperanza".

Pero ésta otra es la esperanza de Dios en nuestro texto. Entonces ¿a qué se refería? En Efesios 4:4 encontramos llamado y esperanza enlazados, por lo que entre estos conceptos debe haber una relación cercana. En Colosenses 1:27, leemos: Cristo en ustedes (gentiles) es esperanza de gloria. Ello muestra, en resumidas cuentas, que Cristo es la esperanza. Y donde está nuestra esperanza, está nuestro llamado. Estamos llamados a estar en los lugares celestiales donde Cristo está sentado a la derecha del Padre.

También se nos enseña en la 2a. Carta a Timoteo, 1:9 que nuestro llamado es sagrado y que está conectado con un propósito que existe desde tiempo atrás. Recordemos que también hemos sido elegidos desde tiempo atrás, antes incluso de la caída (Efesios 1:4).

Israel tenía un llamado y una esperanza. Pero ambos estaban conectados con una tierra y un pueblo en este mundo, esperando la venida del Rey de gloria. Eso fue cuando la salvación era para los judíos. Pero ahora, después de Hechos 28:28, la salvación es también para los gentiles, y entonces surge una nueva esperanza y un nuevo llamado. Así que no debemos de confundir los dos.

Nosotros podemos predicar a Cristo hoy, sin hacer ninguna referencia a Israel o a los pactos y alianzas que se hicieron antes, con Israel. Nosotros podemos predicar a Cristo hoy sin referirnos a la tierra ni al reino que viene.

Esta esperanza de Su llamado fue parte del secreto o misterio, en Dios escondido a los tiempos y a las generaciones, pero AHORA (el misterio) es hecho manifiesto o dado a conocer a los santos. Estos santos son miembros de un cuerpo. Y este secreto, revelación del misterio, completa la Palabra de Dios. Es la última palabra.

¿Nuestra esperanza? Nuestra esperanza consiste en que cuando Cristo, vida nuestra, sea manifestado, entonces seremos también nosotros manifestados con Él en gloria. Su llamado y nuestro llamado nos habrán puesto (a reinar con Él) muy por encima de principados y potestades.

Una vez que entendemos que esta esperanza de Su llamado, se refiere a tan elevado nivel espiritual, entonces podemos darnos cuenta de que los detalles históricos (el cómo, cuándo y dónde será llevado a cabo) son secundarios y resultan de menor importancia.

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February 04 2007
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